El Marlboro azul y el orgullo del trabajo

Marlboro azul

No soy fumadora frecuente. Sin embargo, hoy tuve un día especialmente estresante así que, mientras caminaba decidí parar en una pequeña tienda de barrio y comprar media caja de cigarrillos, con la esperanza de bajar un poco mi ansiedad.

Pedí a la persona en la registradora, media caja de Marlboro azul. Me dijo, -no tenemos disponible. -Pero esos son azules – repliqué, señalando una caja en el mostrador. Él tomó dos cajas de azul y los puso sobre el mostrador,- no son azules. Este es express y este otro fusión. – Oh, disculpe, me refería a Marlboro de caja azul, me refería al color de la caja. – Marlboro azul era una marca que ya no existe. Estos son express o fusión, ¿cuál quiere? – me respondió visiblemente molesto. – Bueno, pues este y tomé una y la pagué.

El orgullo del trabajo

Al salir de la tienda, no pude más que sonreir. Esta persona es experta en vender cigarrillos, y mi total ignorancia al respecto le resultaba ofensiva. ¿Cómo es posible que no supiera los nombres de los tipos de cigarrillo para pedir con precisión lo que quería?

medallaEsa misma emocionalidad la ve uno en cualquier trabajo. Las personas en tecnología se ofenden con los que no entienden sus temas, igual que los que trabajan en finanzas o los expertos en fútbol. Porque cada trabajo tiene detalles y conocimientos específicos, que hay que aprender, y que justamente diferencian a quienes hacen muy bien su trabajo de quienes solo hacen un trabajo regular. Es justamente, el resultado de ese orgullo en hacer el trabajo. El orgullo que existe en cualquier trabajo.

Cuando nos sentimos que no se respeta nuestro trabajo, reaccionamos así, con emoción de sentir esa injusticia y querer que el otro sea conciente del valor de nuestro conocimiento y capacidad. No sentir respeto y validación de nuestros compañeros de trabajo, disminuye muchísimo la motivación, para muchas personas. Pero, ¿cómo podemos exigir ese reconocimiento y esa validación, sin esa conciencia de que ese otro, que está frente a nosotros, siente exactamente lo mismo con su trabajo?

Lo que importa a cada uno

trabajo en equipoLa frustración con el funcionario de compras que no permite que uno se salte un procedimiento porque necesita una compra urgente. El funcionario de soporte que insiste que hay que poner el ticket antes de que nos pueda arreglar el computador que urgentemente necesitamos. El presidente de la compañía que pide que se le prepare un reporte para poder decidir sobre un tema, en vez de resolverlo en el pasillo ya mismo como lo necesitamos. En todos los niveles, el no ser consciente del orgullo y necesidad del otro de hacer bien su trabajo, puede generarnos a nosotros mismos frustración y falta de motivación.

No me siento mal por no saber como se llaman los tipos de cigarrillos, pero procuraré pedirlos adecuadamente la próxima vez, porque entiendo que esto es importante para quien me los vende. Creo que sólo así, siendo consciente del otro, voy a poder pedir, sin sonrojarme, que este otro sea más respetuoso con mi trabajo y lo que es importante para mi.

El crímen de la introversión

El crimen

logoLinkedin

Hace ya varias semanas, uno de mis contactos de Likedin solicitó públicamente que no le enviaran mensajes de felicitación por su aniversario en el trabajo (notificación usual de esta red social). Indicaba que el mensaje genérico, unido a los muchos contactos que tiene, se vuelve una distracción no apreciada.

En respuesta a su cándida sinceridad recibió insultos, públicos y supongo que también privados, que terminaban en solicitudes de ser bloqueados, estas personas no querían tener contacto con alguien tan insensible. Mi interpretación del hecho: este hombre ha sido condenado, en redes sociales, por ser introvertido, eficiente, práctico y por no avergonzarse de ello.

No felicites

Al ver este mensaje, me sentí identificada. Por la misma razón que argumenta este hombre,  oculté la fecha de mi cumpleaños de mis redes sociales. Los múltiples mensajes genéricos de personas que no son cercanas, no significan mucho. Y cuando llegan en grandes volúmenes, se hacen además un poco odiosos. Pedir que se limiten las interacciones a aquellas que son significativas o deseadas, es algo que también he hecho y por lo que he sido penalizada.

Mi caso

Durante el último año fui socialmente penalizada por pedirle, con honestidad casi infantil, a una compañera de trabajo que limitara sus interacciones a temas de trabajo, pues “hacer visita” no es algo que disfruto en la oficina, especialmente cuando me es impuesto.

Esto, según me explicaron luego, se considera terriblemente ofensivo. Me indicaron que lo que debía haber hecho es sonreir y no responder a sus preguntas o intentos de crear conversación, hasta que en algún momento ella entendiera el mensaje (no dicho claramente) de que yo no quería hablar. Así mismo me explicaron, es ofensivo pedir en una red social, a alguien que no te conoce personalmente, que no te felicite. Pedir que se limite la interacción, de forma explícita, no se considera adecuado socialmente.

Ser introvertido

Cuando reviso la literatura, encuentro numerosas referencias a que se clasifica el 40% de la población como introvertida. La introversión no es timidez, ni falta de seguridad. Simplemente describe a personas que tiene tantas interacciones con sí mismos, y está tan interesado con lo que pasa en su propio mundo, que no requiere de mucha interacción con el mundo exterior.

También encuentro que numerosos artículos y libros sobre el tema nos recomienda fingir que no somos introvertidos. Debemos saludar, fingir que nos importa el small talk y escondernos en situaciones sociales que no podemos manejar pues es muy importante ocultar que somos introvertidos. Es importante que no hagamos nada “de introvertidos” en público.

Leer esto me recuerda la literatura de los años 50 en que se recomendaba a las mujeres cómo comportarse, y muy especialmente, que ocultaran si eran inteligentes, capaces o independientes. Ninguno de estos comportamientos era socialmente aceptado entonces.

No es completamente aceptado hoy, ni bien visto que las mujeres sean muy inteligentes o muy independientes. Pero se ha avanzado mucho, y hoy a pesar de que existe el techo de cristal, una mujer puede llegar a liderar y más importante, a decidir cómo quiere vivir su vida.

Introvertidos, ¡unidos!

Introvertidos Unidos

En abierta rebeldía a mi situación de discriminación por ser introvertida, en el trabajo no presto atención al small talk y no saludo a las personas que realmente no quiero saludar. Saludo a las personas que alegra ver y les pregunto con verdadero interés, cómo están. Pero si no quiero saber como están, no pregunto. Simplemente. Espero que el movimiento de liberación de los introvertidos se inicie pronto, y nos permita a todos los introvertidos salir del closet. Confío en que algún día, los introvertidos unidos, tendremos derecho a no contar que hicimos el fin de semana o que almorzamos ayer.